„Porque no habéis recibido un espíritu de esclavitud para recaer en el temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: „¡Abba, Padre!“ (Rom. 8:15*).
Como parte de una lección bíblica en la escuela dominical, entregué a los niños un papel doblado con una palabra escrita en él. Las palabras indicaban cómo el Señor ve a cada uno de ellos, por ejemplo: amado, redimido, perdonado, preciado. Cuando leían la palabra en voz alta, sonreían y a veces se reían. Pero el niño al que le tocó „adoptado,“ quedó desilusionado.
- ¿Por qué me diste esta palabra? – me preguntó. – Prefiero una de las otras.
Para él, la adopción estaba asociada con algo negativo. Pero yo pensaba que era la mejor palabra, ya que incluía todas las demás.
La adopción es una elección consciente de aceptar a alguien en tu familia. Crea una nueva relación que otorga al niño adoptado todos los derechos y privilegios que tiene el biológico. Como creyentes en Cristo, somos adoptados en la familia de Dios. El Señor es nuestro padre, quien nos protege, ama, perdona y acepta. Ahora llevamos su apellido y un día viviremos para siempre en su hogar.
Desde el punto de vista de Dios, la adopción significa que somos escogidos, aceptados, valorados y amados incondicionalmente.
Enlace al artículo original: https://www.upperroom.org/devotionals/en-2016-09-01
* Las citas bíblicas son de la Biblia, nueva traducción de los idiomas originales © Sociedad Bíblica Búlgara 2013